Ana Harff, fotógrafa brasilera que actualmente reside en Buenos Aires, nos cuenta sobre su trabajo analógico, la relación con el feminismo, los cuerpos y el papel que ocupa la fotografía en su vida.

Ana Harff nació en Brasil pero actualmente reside en Buenos Aires, es fotógrafa y las imágenes que produce son interpeladas por el valor simbólico y real de las corporalidades. Explorar su feed de Instagram significa un proceso de búsqueda y de reencuentro, el trabajo con los retratos, el cuerpo y la naturaleza, dan cuenta de un mundo que excede su trabajo artístico. Se transforma en una manera también de recuperar relatos sobre las vivencias en relación a las corporalidades y poner en discusión tanto temáticas relacionadas a la técnica fotográfica como a los cánones de belleza impuestos en una sociedad patriarcal.

LA FOTOGRAFÍA COMO VIDA

Retrato a Kenia – Fotografía de Ana Harff

Ana Harff además de realizar sesiones fotográficas y manejar diversos proyectos, es una fotógrafa especializada en la fotografía analógica y notamos que su estética dialoga permanente con la naturaleza. Aunque las fotos sean en interiores, siempre las plantas tienen un papel primordial y encuadran los retratos con una sensibilidad que encarna esta naturaleza de la que devienen sus imágenes y su impulso por retratar cuerpos. Ella misma nos cuenta que la naturaleza en su arte ocupa un rol fundamental ya que desde chica vio a su madre atenta a las plantas, dándole vida a rincones que antes eran cemento, además disfruta del juego de texturas que se genera entre la piel y las plantas. Entendemos que en su obra fotográfica todo se funde literalmente de una manera orgánica y apacible.

¿Cómo llegó la fotografía a tu vida?

Hay dos momentos donde considero la fotografía una parte esencial de mi vida: la primera cuando en los muchos viajes en auto que hacía con mi familia por Brasil siempre tenía en manos la cámara de mis padres y me quedaba encargada de hacer el registro del viaje. Era como un diario para mí, en este momento fue cuando me enamoré de la fotografía. El segundo momento fue hace 5 años atrás cuando tuve la oportunidad de comprarme una réflex de una amiga y empecé a trabajar más con retratos y danza. Fue a partir de ahí que la empecé a pensar como una salida no sólo artística, pero también laboral. Desde entonces vivo para este arte. 

¿Por qué utilizás fotografía analógica? ¿Qué te da esta modalidad?

Empecé trabajando en digital y al año siguiente con el nacimiento de mi primera serie, Única, fue cuando me permití a trabajar 100% con película. Lo que no sabía era que ahí encontraría dos pasiones: los desnudos y la fotografía analógica. 2015 fue cuando empecé a fotografiar, 2017 fue cuando tomé la decisión de trabajar exclusivamente con película. Me gusta el ritmo de este tipo de fotografía, me gusta saber que la foto existe en el mundo material y participar de los procesos desde la creación de la imagen hasta su revelado. 

EL CUERPO COMO MENSAJE

Única Project 2019 – Fotografía de Ana Harff

Además de realizar encuentros como Ser Gorda y ser parte del encuentro SororiDay organizado por Natalia Seibert, Ana Harff es la creadora de Única Project. Este proyecto aborda desde la fotografía analógica los cuerpos diversos, con fotografías en blanco y negro la desnudez y el encuentro entre mujeres son piezas claves para que la fotografía se supere como disciplina y signifique también espacios de contención y de creación en colectivo. La fotógrafa nos cuenta que luego de trabajar muchos años con la industria porno machista haciendo subtítulos, notó que los cuerpos y actitudes de las mujeres que ella conocía no eran representados en este modo hegemónico de mostrar la sexualidad y el deseo. Fue entonces cuando decidió empezar con Única Project como una tentativa para mostrar los cuerpos de mujeres sin la preocupación de satisfacer a unx otrx. A partir de esta experiencia que se lleva a cabo desde 2016, Ana Harff se enamoró no sólo de los desnudos sino de la carga política que implican.

La utilización del retrato como género ¿Qué te posibilita? ¿Por qué lo elegís?

Siempre he trabajado con retratos con foco en lo femenino y sus historias. Se dió de la forma más natural posible pues al estar inmersa en el mundo de la danza por muchos años, empecé a retratar las mujeres que conocía que hacían parte del mismo entorno que yo. He probado otros estilos de fotografía, como urbana, arquitectura o de protesta, pero siento que es en el retrato donde estoy en mi lugar seguro.

¿Qué rol han cumplido los feminismos en tu vida y tu producción artística?

Un rol fundamental. Fue gracias a la fotografía que nació mis ganas de aprender más sobre el feminismo y lo que también me permitió compartir y conocer historias de otras mujeres. Mi trabajo sería completamente distinto si no lo pensara desde una perspectiva feminista.

LUCHAR DESDE EL RETRATO

Fotografía de Ana Harff

En esta era hiperdigitalizada, las imágenes circulan en un flujo que puede ser abrumador, y con mucho énfasis imágenes estereotipadas de los cuerpos feminizados. Y si entendemos que la fotografía puede transmitir mensajes, sensibilidades y luchas con tanta fuerza podríamos también preguntarnos ¿cómo es que esta información no se pierde en el torbellino de Internet? o si acaso, ¿las redes sociales que manejamos en nuestro cotidiano le hacen algún tipo de justicia a estos contenidos? Ana Harff nos dice que la fotografía junto a las otras artes visuales, siempre ha jugado un rol fundamental en el modo que tenemos de pensar la sociedad, lo que diferencia en la actualidad es la cantidad de personas que son capaces de generarlo. De hecho, ayer ha publicado en su cuenta de Instagram un autorretrato, hecho en cuarentena, con una reflexión acerca de la historia de su cuerpo: «Antes me reconocía mujer, hoy me reconozco mujer gorda. Fue tan sólo cuando fui capaz de reconocer todo esto pude entender como el privilegio opera y ver con más claridad como las opresiones nos exigen, en especial como mujeres. Empezó también mi misión de hacer las paces con mi cuerpo, independiente de como sea. Gorda no estoy, gorda soy. Y en mi existir, resisto.» Copié esta última parte porque me parece que también se refleja como su historia, su búsqueda, su intención y su lucha se trenzan con la misma naturaleza con la que crecen las plantas. Y un poco, el desafío que nos planteó la fotógrafa en la entrevista, es aprender a filtrar los contenidos para que la fotografía y el arte sigan ayudándonos a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos.

De tu feed de Instagram muchas veces se han eliminado fotos, ¿Cuál es tu lucha al visibilizar el contenido que se censura y el que no?

Es importante saber que lo que planteamos lxs artistas que trabajan con el cuerpo y están presente en las redes sociales es la falta de criterio con que se aplica la censura. En teoría no se puede ver pezones femeninos, pero a la vez se permite imágenes que afirman violencia, no se puede mostrar genitales, pero se permite perfiles con temática de pedofilia. Las redes sociales a los días de hoy son de las principales herramientas de visibilidad para el trabajo de les artistas y una importante fuente de ingresos. Irse no es una opción, es necesario hacer hincapié en lo que está mal y cambiar el criterio enfermizo con el cual se censuran imágenes.

Esta situación de cuarentena y encierro, ¿cómo ha afectado tu producción?

Cuando empezó me afectó muchísimo, tuve talleres y sesiones todas canceladas. Claro, une nunca espera que de un día al otro toda tu vida y tu rutina cambie drásticamente. Con el paso de las semanas empecé a planear maneras de adaptarme a esta nueva realidad, sea con clases online, generando más contenido en mis redes sociales y poniéndome al día con lecturas que quería revisitar. Extraño muchísimo estar con gente en casa, hacer fotos. Pero pronto será.

Fotografía de @irushiannn

Para conocer más acerca de Ana Harff, Única Project y sus producciones fotográficas, buscala en sus redes sociales que dejamos enlazadas a continuación.

Instagram: @anaharff / Facebook: Ana Harff

Única Project: @unica_project